Agencia EFE – Después de la frenética etapa inaugural de la Vuelta a Burgos, la carrera se ha tomado un pequeño respiro rumbo a Villadiego, donde se ha vivido un intenso sprint en el que ha terminado imponiéndose Fernando Gaviria, que ha superado a Arnaud Demare y Sam Bennett.

El velocista colombiano tomaba más riesgo que el resto en la última curva y eso le valió para ganar. Salió con una renta suficiente antes de lanzarse a por este segundo triunfo en la ronda burgalesa. Ni Demare ni Bennett fueron capaces de ver este movimiento de Gaviria y a la que quisieron reaccionar, el latinoamericano estaba ya levantando los brazos en la meta.

La jornada fue ciertamente tranquila, con un pelotón acomodado ante una fuga poco peligrosa que nunca tuvo una ventaja importante y en un día donde lució el sol pero que el viento se tomó de descanso. Con esos ingredientes, el cansancio provocado por la dura etapa de ayer y ante la amenaza del durísimo final de este jueves en el Picón Blanco, ninguno de los favoritos quiso ir a la guerra y solamente los nervios del final pusieron algo de tensión a la etapa.

Grosschartner, líder sin problemas

No tuvo ningún inconveniente el austríaco Grosschartner para mantener el liderato, algo que deberá poner en juego en las duras rampas del Picón Blanco, un puerto que se ha convertido en habitual en la Vuelta a Burgos y que ya empieza a sonar como futurible para entrar en la próxima edición de la Vuelta a España.

Tras el triunfo de Gaviria, el colombiano se acordó de sus tres compañeros de equipo que este miércoles tuvieron que abandonar la carrera debido a estar en contacto hace pocos días con alguien que ha dado positivo por coronavirus, algo que da más mérito si cabe a esa victoria, sobre todo si se tiene en cuenta que uno de esos ciclistas que no tomaba la salida camino de Villadiego era su compatriota Juan Sebastián Molano, uno de sus mejores lanzadores.

Los sprinters deberán esperar al viernes para tener una nueva oportunidad para buscar la victoria.